MAESTRO DE ASTORGA

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MAESTRO DE ASTORGA

LEÓN – ZAMORA, PRIMER TERCIO DEL SIGLO XVI

Adoración de la reliquia de San Esteban
Procedente del retablo de Fuentelcarnero (Zamora)
Óleo sobre tabla
Medidas: 132 x 84 cm.

Hay existencias

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Descripción

Pintor que trabajó en Astorga (León) entre 1510 y 1530. No hay obras documentadas o firmadas y se toma como punto de partida para su nominación el retablo de San Miguel de la Catedral de Astorga, fechado en 1530. En base a estas pinturas, se le atribuyen otras de similares características estilísticas, como las de la Historia de Santiago en el Museo Lázaro Galdeano (Madrid), Historia del nacimiento de Cristo (Museo del Prado) o el retablo de San Esteban de la iglesia de Fuentelcarnero (Zamora) al que pertenecía esta pintura, agru-pándose todas bajo el nombre de Maestro de Astorga.
Es uno de los representantes del primer Renacimiento en Castilla. Los historiadores suponen que se formó con un pintor hispano flamenco, posiblemente el Maestro de Palanquinos y más tarde debió acceder a los modelos del quattrocento italiano; introduciendo en sus obras arquitecturas renacentistas y paisajes a la manera de Peruggino y Ghirlandaio. En su obra, según Isabel Mateo, nos encontramos con un maestro que en diferentes momentos de su evolución pictórica, es influenciado por el mundo flamenco de Juan de Flandes, por el italiano de Peruggino, por el de Pedro Berruguete y Juan de Borgoña. Según Camón Aznar, pasó del Gótico al Renacimiento sin esfuerzo, de forma similar a los flamencos, con un ingenuo sentido narrativo dentro de una estética renacentista.
M. Gómez Moreno representa en su catálogo monumental de Zamora, la iglesia de Fuentelcarnero, del siglo XII, cuya capilla mayor fue reformada en el siglo XVI, época en la que se colocó el nuevo retablo de ocho tablas, con los dos primeros cuerpos representando la historia de San Esteban. Esta obra de “La Adoración de la reliquia de San Esteban” podemos verla colocada en su lugar de origen, la parte inferior derecha del mismo, antes de derrumbarse en 1950. En 1956 se encontraba en la colección Wallace Simonssen de Sao Paulo, como procedente de Fuentelcarnero.
Estas tablas, están pintadas al óleo, destaca su vivo colorido, el rosáceo de las carnaciones y la luminosidad de las baldosas del suelo. Los fondos, con elegantes paisajes, arboles que carecen de copa y dejan ver sus finas ramas y estilizados troncos al modo de Peruggino. Las edificaciones son sencillas de encantadora originalidad compositiva, representando arquitecturas derruidas en las que florece vegetación salvaje.

La “Adoración de la reliquia de San Esteban“ tiene una composición muy equilibrada acorde al estilo renacentista del momento. Utiliza la armoniosa arquitectura para marcar la perspectiva; valiéndose de las baldosas del suelo, de complicada construcción geométrica y al igual que el paisaje, de etéreo colorido, nos conduce la mirada hasta el fondo de la escena. Contrasta con la corporeidad de las figuras que ataviadas con vestimentas de la época de vivos colores, nos hacen ver claramente la influencia del Perugino sobre el Maestro de Astorga. Son personajes quatrocentistas con peso y volumen, sus rostros muestran expresiones faciales que reflejan emociones reales. Se agolpan en los laterales de la composición, mientras el centro, está ocupado por el altar, bajo la nave central, sobre el que se encuentran las reliquias del Santo. Sobre ellas recae una luz cenital que ilumina el relicario y el blanco mantel que cubre la mesa.
San Esteban, se dice, que fue el primer mártir del cristianismo. Era diácono de la iglesia primigenia de Jerusalem. Fue acusado por sus enemigos de blasfemia, juzgado en el Sanedrín y condenado a la lapidación en las afueras de la ciudad. Sus restos los recogieron un grupo de hombres piadosos, entre ellos Gamaniel que le dio sepultura en Cafarmagala. Allí estuvo hasta el año 415 o 417. En el año 442 fueron trasladados a Jerusalén y algunas reliquias llevadas a Roma, Croacia, Athos, Colonia etc.
En “La Gloria de los Mártires”, San Gregorio de Tours (S: XV) dedica un capítulo a los portentos y milagros que ocurren en una capilla dedicada a San Esteban, donde se veneraban sus reliquias. Es posible que esto sea lo que representa nuestra pintura. Es patrono de canteros, albañiles, picapedreros, escultores, carpinteros, tejedores, sastres, toneleros, enólogos, cerveceros y de los diáconos.

Bibliografía de esta obra: Expertizada mediante publicación científica.
Bibliografía referente a este autor: POST, C.R., “The beginning of the renaissance in Castile and Leon”, Cambridge, Harvard University Press, 1947; ANGULO IÑIGUEZ, D.: “El Maestro de Astorga”, Archivo español de Arte, Madrid 1943; DIAZ PADRÓN, M.: “El Maestro de Astorga: nuevas tablas inéditas o poco conocidas en colecciones españolas y extranjeras”, Archivo Español de Arte, Madrid 1989; FIZ FUERTES, I,: “Nueva obra del Maestro de Astorga”, Archivo español de Arte, Madrid 1998; GOMEZ MORENO M., “Catálogo monumental de Zamora”, Madrid 1904; DIAZ PADRÓN Y PADRÓN MERIDA A., “Miscelanea de pintura española”, s. XVI; Archivo español de Arte, 1983.