MAESTRO SINGULAR EN EL TALLER DE PIETER COECK – La Anunciación

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MAESTRO SINGULAR EN EL TALLER DE PIETER COECK – La Anunciación

AMBERES PRIMERA MITAD SIGLO XVI
19. La Anunciación
Óleo sobre tabla
Medidas: 79,5 x 70,5 cm.

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Descripción

A partir de 1530 y tras la muerte de Quintín Metsys, Pieter Coeck es el maestro más importante en Amberes. Esta ciudad es el mayor centro pictórico de Europa en este momento. Pieter Coeck es un hombre culto del Renacimiento, pintor, escultor, arquitecto, dibujante, grabador,traductor y editor, así como vidriero y tapicero. Dirige un gran taller de pintura muy prestigiado y productivo que exporta su cuadros por todo Europa. Con el trabajaron importantes maestros de la época, de casi ninguno de ellos sabemos su identidad real, pero sus obras están agrupadas bajo diferentes apelativos por diversas circunstancias, Maestro del Papagallo, Maestro de las Medias Figuras, Maestro del Hijo Pródigo, Maestro de Santa Anna Hofge, etc.
Del maestro que presentamos, hasta el momento, esta es la única obra que conocemos de su mano, pero sabemos de su maestría por su calidad pictórica, no es un copista, sino un gran pintor. Por medio de la reflectografía de infrarrojo hemos visto su magnífico y complicado dibujo subyacente y los “arrepentimientos” que nos desvelan datos de un maestro muy particular de gran calidad material y riqueza de color. Se diferencia claramente de Pieter Coeck en los complejos y refinados pliegues de las telas de las vestiduras, la fisonomía de sus figuras y el colorido cálido y tostado de sus obras. Es un maestro con una personalidad propia muy definida. La obra representa La Anunciación a María por el arcángel Gabriel. Existe otra versión de este tema con la misma composición, con variantes, de Pieter Coeck, aparecida en el mercado recientemente. Según Peter van den Brink la nuestra ”es una pintura de gran calidad, hay muchas diferencias no sólo en la superficie sino también en el dibujo subyacente. Es posible que los dos cuadros hayan sido pintados de un mismo modelo, puede ser un dibujo o un cuadro perdido desconocido”. No es una iconografía tradicional del episodio. El modelo de la Virgen está todavía muy dependiente de los Primitivos Flamencos pero en el ángel, podemos apreciar ya el Manierismo italianizante en el movimiento de sus vestiduras, en la postura y en la expresión de sus gestos. No lleva lirios en su mano derecha, como es frecuente en estas representaciones, porta un bastón de mensajero como Hermes, en la mitología griega, el mensajero de los dioses.
La escena se desarrolla en el interior de un palacio renacentista, donde María esta sentada en la silla de su habitación leyendo un libro. Desde la ventana apreciamos un paisaje muy moderno, con vivos colores rosáceos en los tejados de las casas, azules y verdes intensos en las montañas y los árboles. Sobre la sorprendente biblioteca que tiene a su izquierda la Virgen, están colocadas unas naranjas. También 100 años antes en la obra de Roger van der Weyden del Museo del Louvre, aparecen sobre la chimenea de la habitación. Parece ser que en algunos países colocaban naranjas, como símbolo del pecado original, en lugar de manzanas, por ser más exóticas en la decoración de las pinturas.
Los tres libros colocados sobre la biblioteca en forma de altar, son la señal del sacrificio que vendrá. El pintor coloca objetos entre los personajes del cuadro y el espectador, marcando las distancias entre lo sagrado y lo profano. El candelero que está sobre la

mesa, es para alumbrar al mundo y junto con el florero sitúan estas distancias. Una gata descansa a la izquierda del cuadro. La representación de gatos hace referencia a la Virgen, hay varias preciosas leyendas sobre María y los gatos. Una de ellas cuenta como la noche de Navidad una gata deja su camada de gatitos en el Portal de Belén, otra que una gata con su ronroneo duerme al Niño que lloraba, la Virgen acaricia su cabeza y se imprime en su frente la M de María, por eso algunas gatas llevan una M marcada en su pelo de la frente. A menudo se asocia al gato con la Virgen como podemos observar en algunas pinturas renacentistas y posteriores.
Es sorprendente en esta composición la biblioteca que se ve detrás de María. No es frecuente en la época representar una mujer lectora y mucho menos que esta posea su propia biblioteca. Generalmente se la representa leyendo su libro de oraciones a la llegada del ángel, pero en esta obra el pintor va más allá, nos muestra a la Virgen como mujer culta que vive en un palacio, posiblemente para que se identificaran con ella las damas de corte y de la nobleza, como lo hacían los comerciantes y viajeros flamencos con las representaciones de los Reyes Magos.
Algunos historiadores, opinan que la imagen de la mujer lectora no surge hasta el siglo XVII y XVIII, nosotros creemos que es anterior. Ya en el siglo XV el Maestro de la leyenda de Santa Lucía o Quintín Metsys pintan a las santas como damas de corte leyendo sus libros sentadas en el campo. En el siglo XVI se representa a María Magdalena como una dama de corte leyendo, ataviada con los trajes y joyas de la época. Sólo un tarro de perfume en una zona del cuadro nos indica quién es. Son famosas las damas del Maestro de las Medias Figuras, del Maestro del Papagayo y de Ambrosius Bensón representadas leyendo, escribiendo o tocando instrumentos musicales. Gerard David o Adrian Isembrant, entre otros, pintan a sus Vírgenes enseñando a leer a sus Niños. Quintín Metsys y Marinus van Reymerswale representan a la mujer leyendo en sus conocidas obras “El cambista y su mujer”.
A partir del Renacimiento algunos humanistas eran partidarios de la educación femenina. Se enfrentaban a los que pensaban que esto era inútil para la mujer. La cultura humanista era elitista y veían el analfabetismo como algo terrible en hombres y en mujeres. Al dar un sentido más racional a la vida, se empieza a considerar que la mujer tiene derecho a la cultura. No obstante la cultura para las mujeres eran lecturas para la búsqueda de la virtud, se le educaba para el matrimonio o el convento. Luis Vives defendía que deberían leer pero sólo obras muy concretas, Juan de la Cerda decía que no todas las mujeres podían leer. Había varias cortes europeas donde se formaban grupos de mujeres eruditas, por ejemplo en España en la corte de Isabel la Católica.

Bibliografía de esta obra: Catálogo Theotokópoulos
Bibliografía de este autor: G.Marlier, “Pierre Coeck d´Alost”, Bruselas, 1966; M.Friedlander, ”Early Netherlandish Paintings”, Bruselas 1972; D. Fraile Seco, “Mujer y cultura: La educación de las mujeres en la edad Moderna”; “Negocio, dinero y mujer, empresarias en la primera época-moderna” (ponencia, internet)